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miércoles, 24 de abril de 2019

Confeso que mato a su excompañera sentimental en Neiva

“Ella estaba distraída, no se dio cuenta, fue por la espalda…la solté cuando ya sentí que no reaccionaba más”, reveló Edgar Alexander Calderón Algarra, al confesar que con sus manos mató a su ex esposa, la empresaria Gina Paola Manrique.
El hombre rompió su silencio ayer en el juicio oral en su contra por el asesinato de la mujer, ocurrido la madrugada del 17 de noviembre de 2017, en la vivienda ubicada en el barrio El Cedral en Neiva.
El cuerpo sin vida de Gina Paola, presentaba signos de asfixia mecánica, además de golpes
 
en el rostro y las piernas. “Se me cayó, se me golpeó en la cabeza por la parte de atrás…”, dijo Calderón Algarra a la Jueza Primera Penal del Circuito de Neiva con Funciones de Conocimiento.
El sujeto, profesional en mercadeo y publicidad, atacó a la mujer en medio de los celos y la rabia porque le confesó que no seguiría más a su lado y restablecería su vida junto a otro hombre. “Ella me dijo tengo novio…la idea es vivir con él”, narró Calderón Algarra en la audiencia.

Cogió una soga y la ahorcó
Horas antes del asesinato, Gina Paola y Edgar Alexander, estuvieron  departiendo en la casa con sus hijos. “Organizamos el cuarto del niño y de la niña, conversamos normalmente, por la noche fuimos a cenar con los niños, después ella salió con la niña para donde la mamá a hablar”, manifestó el hombre.
Recordó que salió de la casa al sitio donde habían comprado la comida de la mujer que les cuidaba los hijos porque se les había olvidado llevarla y de paso compró aguardiente y cerveza porque tenía planeado departir un rato más con Gina Paola. “Compré unas cervezas y media botella de aguardiente para tener ahí porque quería conversar con ella”.
Sin embargo los planes de Calderón se vieron frustrados cuando la empresaria minutos más tarde salió de la casa a departir con amigos. “Empecé a escuchar música a tomar cerveza, cuando vi que ella bajó y me dijo que se iba, me dijo a la calle…”.
El hombre al parecer aburrido por el desplante, además de la negativa de la empresaria de dejarle sacar el carro para dar una vuelta, se quedó en la sala de la casa escuchando música y tomando, a la espera de  que ella regresara. “Me quedçe ahí, iba a sacar el carro pero ella no me dejó…Me quedé en la casa tomando, escuchando música,  hasta que ella llegó”, sostuvo el confeso asesino.
Agregó que la mujer llegó a la casa hacia las 3:30 o 4:00 a.m., “la llamé y le dije hola dónde estabas,  me dijo en la calle. Le pregunté con quién, no me quería contar…no discutimos para nada, no alegamos”.
Fue tanta la insistencia del hombre en saber qué estaba pasando con su excompañera sentimental, que originó que ella le revelara que tenía novio y pretendía convivir con él. “Me dijo tengo novio, cuando me fui de Cali a Lima fue con él, la idea es vivir con él”, señaló Calderón Algarra.
La confesión de la empresaria cayó como un baldado de agua fría sobre Édgar Alexander. “Sentí que se me vino todo encima, me puse a llorar, me fui hacia el patio llorando, ella se quedó en la cocina mirando hacia la calle…”.
En segundos los celos y la rabia enceguecieron a Calderón Algarra, quien en el patio observó una soga, la tomó y se fue hacia la mujer y la ahorcó. “En el patio vi una soga y lo que se me vino a la cabeza fue devolverme y pasársela por el cuello y ahorcarla”, dijo el hombre.
Sostuvo que cogió por el cuello a Gina Paola. “No la solté hasta que sentí que no se movía más. Se me cayó, se me golpeó en la cabeza por la parte de atrás… No se dio cuenta. Trato de cogerme las manos pero mi estado y la rabia que tenía era mucho más grande que la resistencia que ella puso…”.

Recreó la escena
Aseguró que arrastró el cuerpo hasta el patio, “Ella tenía marcas en las manos porque me tocó arrastrarla, no sé si era por mi estado pero me pesaba mucho, no podía alzarla se me cayó varias veces”.
Agregó que la sentó en una silla, “la dejé ahí con un lazo extendido, pasado por el cuello…Los mensajes de wasap de esa noche los mandé yo para hacer parecer que como si ella se hubiera quitado la vida. Escribí en el celular de ella y contestaba en el mío”.
Minutos después salió de la casa, se fue a tomar unas cervezas y regresó a las seis de la mañana y llamó a la señora que cuida los niños manifestándole que había encontrado muerta a Gina Paola. “Volví a la casa para hacer parecer que fue un suicidio…”, manifestó Calderón Algarra.
Reiteró que la confesión de la mujer lo llenó de ira. “Me llené de ira, recordé lo que me había dicho, que se había ido de Cali y me había dejado solo con los niños por irse con alguien, que nos había dejado sin nada en la casa por venirse a vivir con otra persona, que la casa que habíamos construido los dos la iba a compartir con otra persona”.
Édgar Alexander en medio de llanto, manifestó que nada justifica que hubiera matado a la mujer y pidió perdón a la familia. “Nada justifica lo que hice, le pido a Dios perdón por lo que cometí, perdón a mis hijos porque son los que más están sufriendo, perdón a la mamá, al papá y a sus hermanos”

Información de La Nación

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